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Capítulo 4: LA CULTURA
Y LA TECNICA

""La desaparición de las culturas aborígenes existentes que algunos desean y propugnan significará no sólo un empobrecimiento cultural para el indio en particular sino para la República toda".

Eulogio Frites

(indio colla, presidente de la Asociación Indígena de la República Argentina)

1. CULTURAS Y CULTURA HIDRICA

Desde el primer tomo de este Manual, se ha insistido en su eje central: "La Cultura Hídrica es el fundamento del Desarrollo Hídrico".

Esta afirmación está sustentada en una diversidad de argumentos que provienen de distintos campos del saber (antropología, biología, lingüística). También es una elección conSciente como método de trabajo.

La cultura ha sido definida y redefinida a lo largo del desarrollo de disciplinas como la antropología social y cultural, entre otras. Luego de una extensa recopilación de definiciones, Kroeber y Kcuckhohn llegan en su libro "Cultura" (1952) a la siguiente conclusión: "La Cultura consiste en patrones o modelos, explícitos o implícitos, de y para la conducta, adquiridos y transmitidos mediante símbolos, incluyendo sus expresiones en artefactos; el núcleo central de la cultura se compone de las ideas tradicionales (es decir, derivadas y seleccionadas históricamente) y especialmente de los valores que se le atribuyen; los sistemas culturales pueden, por una parte, ser considerados como los productos de la acción; y por otra parte, como elementos condicionadores para otras acciones".

La cultura, dice Guillermo E. MAGRASSI, es nada más y nada menos que la propia naturaleza del hombre, animal simbólico. La cultura es universal,en tanto patrimonio común de todos los hombres y de todos los pueblos; pero es única en su manifestación por parte de cada pueblo. Es relativamente estable en tiempos y lugares, y a la vez permanentemente dinámica. Condiciona la vida particular, siendo a la vez más inconsciente que consciente, pero en la que cada uno aporta o puede aportar a partir de su esencial libertad. La cultura es y son los modos - formas de ser (pensar - sentir - decir - obrar), hacer, de vivir libre y pleno, de los pueblos. (1)

Los talleres que se han propuesto en el Capítulo 3, son la forma operativa de generar y regenerar una cultura hídrica. Pero es interesante comprender más detenidamente, cuándo se produce un acto cultural.

Umberto Eco (2) lo describe así: En el momento en que el australopiteco utiliza una piedra para descalabrar la cabeza de un mono, todavía no existe cultura, aunque transforme un elemento de la naturaleza en utensillo. La cultura surge cuando:

Utilizar una piedra o cualquier otro objeto, por primera vez, no es cultura. Solo cuando se hace reiterado el uso del objeto para una función se produce el acto cultural. La reiteración y la transmisión de esa información a sí mismo o a otros ya es cultura.

"El agua es vida", es una frase muy conocida que podría transformarse en "no hay vida sin agua". Toda vida significa la existencia de agua. Todo grupo humano o sociedad significa la existencia de una cultura hídrica determinada.

Al ser un elemento vital, involucra a todos los miembros del grupo o sociedad, y su uso es reiterado y requiere transmisión de conocimientos. Por ello, no hay sociedad sin cultura hídrica. Cada sociedad tiene su propia y única cultura hídrica. De este modo se acepta, en nuestro criterio, como cultura hídrica aquella que fuera producida por nuestros pueblos autóctonos pre y post-colombinos.

También es aquella producida en la actualidad por las comunidades campesinas. Unas y otras tienen el mismo valor de aporte al conjunto del conocimiento sobre las culturas hídricas.

Lamentablemente los conquistadores no supieron respetar la diversidad cultural, y así junto al genocidio se produjo el etnocidio y culturicidio de los pueblos de América.

Conocimientos elaborados y evaluados durante miles de años, fueron destruídos definitivamente.

Aún hoy, con las poblaciones aborígenes y los propios campesinos, se actúa con violencia al desconocerlos como culturas diferentes, además de no reconocerles el derecho a sus propias formas de vida.

Hay que tender todos los puentes posibles, con el pasado y con el presente para construir un futuro mejor.

Por ello se propone que en cada lugar concreto se efectúe un reconocimiento sobre las culturas anteriores que habitaron la región de trabajo y sobre las pautas culturales de los campesinos y actuales habitantes de la región.

Las fuentes de esta información son los estudios arqueológicos, antropológicos, históricos y los relatos de los cronistas y conquistadores. El propio conocimiento que poseen los campesinos, mirado desde la propia lógica campesina ayudará a establecer las características de cada cultura hídrica, su sucesión histórica y aportes para cubrir las necesidades actuales.

A veces es difícil hacer comprender a ciertos técnicos e instituciones, la utilidad de esta actividad. No sólo hay una negación de las posibilidades de la cultura hídrica de nuestras poblaciones autóctonas, sino que se las niega como culturas. "Somos un país muy joven, no tenemos la tradición hídrica que tienen los países Andinos. Esta zona sólo tiene docientos años de historia", decía en un taller, un técnico del Nordeste de Brasil. "Y antes, quiénes vivían aquí? Los indios". . . . La respuesta es como si antes sólo fuera el desierto y no existiera ni historia, ni cultura.

Hasta algunos antropólogos han cometido el error de valorar en más ciertas características de una cultura sobre otra.

Así, es común oír hablar de las "Altas Culturas de América" (maya, inca, azteca) y ponerlas sobre otras que no tuvieron los mismos rasgos.

Se admiró en ellas el desarrollo urbano y edilicio, las pirámides, el oro, (además de haber sido las más estratificadas, explotadoras, dominadoras, militarizadas) lo que las coloca a los ojos de occidente en un sitial preferencial.

El resto de las decenas de civilizaciones amerindias y las centenares de culturas indígenas pre y post-colombinas, son miradas con desdén o consideradas marginales e inferiores y no distintas.

Guillermo Magrassi, a modo de ejemplo, rescata por su aporte significativo (1):

La cultura hídrica existe. Hay que salir a buscarla despojado de prejuicios, etnocentrismo, modernidad y otras contaminaciones. Veamos un ejemplo: En un reciente trabajo de Ramón B. Fogel, sobre la cultura hídrica de los aborígenes y campesinos en Paraguay (3), nos aporta la visión del cacique Dionisio Garay de Yukerí, que no puede impedir que grupos externos destruyan los montes y usurpen las tierras en su comunidad. El señala la pérdida asociada a la destrucción del bosque:

El valor del agua, del rocío, de los árboles, los animales, y del conjunto de la realidad está integrada en una cosmovisión indivisible.

R. Fogel amplía (3):

En la percepción de los indígenas, la destrucción masiva de los recursos naturales comporta la destrucción progresiva del universo mismo.

Con la cita del trabajo de R. Fogel se ha querido demostrar el aporte concreto que pueden realizar las ciencias sociales y los propios aborígenes o campesinos. El modelo productivista queda seriamente cuestionado en las palabras del líder aborígen. Pero en las mismas palabras hay todo un conocimiento de siglos que nos puede orientar en la búsqueda de nuevos caminos. Qué hidrólogo se hubiera puesto a investigar el rocío? Pero si esa búsqueda no es conjunta, toda tecnología importada, que se sugiera, será culturalmente rechazada. Por otra parte, es muy obvio demostrar en este caso, lo científicamente inobjetable del razonamiento aborígen y la irracionalidad del modelo productivo cortoplacista.

Por los comentarios anteriores se propone adoptar como parte de la metodología de trabajo en recursos hídricos, la incorporación de los aspectos socio-culturales desde el inicio de los programas.

La unidad conceptual compleja de técnica / método / sistema / organización, se nutre y debe enraizarse en la matriz cultural. La técnica, así, no es sólo una parte de la cultura, es la cultura misma (4). Las respuestas técnicas, lo son realmente, cuando son respuestas culturales.

Hasta aquí hemos subrayado la relación cultura - cultura hídrica y postulamos que todo grupo o sociedad posee una cultura hídrica determinada. Pero cuál es la relación entre la cultura hídrica de los pueblos y la tecnología moderna?

2. SISTEMA SOCIOCULTURAL: MODELO TECNOLOGICO TRADICIONAL Y MODELO TECNOLOGICO MODERNO

Tomando la explicación que desde la antropología, da Rober Merrill, sobre la tecnología (citado en (4)):

"Las tecnologías son las tradiciones culturales desarrolladas en las comunidades humanas para tratar con el ambiente físico y biológico. Ellas son importantes, no solamente porque afectan la vida social, sino también porque constituyen un cuerpo esencial de fenómenos culturales por su propio derecho", y prosigue: "El cambio tecnológico deliberado ha sido institucionalizado en las sociedades occidentales por algún tiempo. La mayoría de las tecnologías modernas incluye no solamente tradiciones para fabricar y hacer cosas, sino también tradiciones para avanzar el estado del arte, para producir nuevos conocimientos, procesos y productos. Así las tecnologías modernas son sistemas socioculturales que tanto producen cultura como la usan".

Aunque la cita solo se refiere a las "tecnologías modernas" como sistemas socio-culturales que usan y producen cultura; por la propia definición de tecnología que da el autor, nos permitimos hacer extensivo el criterio a las "tecnologías tradicionales". Ellas también usan y producen cultura.

En este punto aparece una clásica discusión en el campo del desarrollo. La "resistencia al cambio" o "el potencial de cambio" de las comunidades rurales. Las experiencias de transferencia tecnológica y los fracasos en la inducción de modelos de desarrollo desde las regiones más desarrolladas hacia las menos desarrolladas, han aportado innumerables ejemplos. Existe simultáneamente la resistencia y el potencial de cambio. La gente elige una u otra según interprete que le beneficiará o no. También es cierto que en este momento se están produciendo fenómenos socio-económicos de escala mundial, que hace que las decisiones de la gente no siempre sean en su propio beneficio, aunque ellas así lo crean.

Para ello es conveniente profundizar un poco más en la caracterización de los sistemas socio-culturales y sus tecnologías tradicionales y modernas que hoy se ponen en contacto.

Desde la antropología -una vez más- Mario A. Rabey (5) nos propone la óptica que aquí se transcribe: "El concepto de "tecnología tradicional" hace referencia a los conjuntos de técnicas generadas por las "culturas tradicionales", es decir, los sistemas socio-culturales que conservan su identidad, tanto en términos de tecnología como de visión del mundo, aún cuando estén integrados en sistemas socio-culturales mayores: las sociedades complejas, capaces de comprender en su interior muchas tradiciones locales y regionales".

Es importante rescatar la idea de identidad cultural. Y el autor sigue: . . . "la conservación de la identidad dentro de las culturas tradicionales, incluyendo su capacidad para adaptarse a cada ecosistema, así como a contribuir a su estructuración estable, no debe ser entendida como un proceso de cristalización; del mismo modo que la estabilidad ecológica no constituye una detención evolutiva sino un patrón que permite al ecosistema continuar evolucionando. Entonces, dicha conservación de la identidad es la capacidad que tiene cada sistema socio-cultural local para mantener una pauta organizativa propia, que incluye métodos para generar nuevos conocimientos y prácticas -incluyendo la selección de rasgos provenientes del exterior -a través de la comparación y la experimentación".

Mediante la investigación de casos concretos en la región andina, el autor pone en evidencia la capacidad que poseen los sistemas socio-culturales locales de reorientar y adaptar contínuamente su tecnología, "una capacidad que va mucho más allá de la mera posesión de una tradición tecnológica bien adaptada a las condiciones ecológicas locales". En las comunidades locales hay innovación, creatividad, articulación con la sociedad mayor, adaptacion y transformación. Hay una dinámica de cambio, a veces superior a nuestra propia velocidad de conceptualizar el cambio.

Qué es el sistema socio-cultural moderno u occidental? Rabey lo define como el sistema socio-cultural de dimensiones planetarias, que ha surgido por la expansión de la civilización europea a partir del siglo XV. Y lo caracteriza así (5):

Cada contexto socio-cultural genera su propio modelo tecnológico. Así se puede distinguir y caracterizar un "modelo tradicional" y un "modelo moderno". El autor lo llama Occidental. A fin de quitarle cualquier connotación política preferimos el término "moderno".

En el Tomo 1 se utilizó la denominación de "modelo dominante", pero visto que en el mundo rural las tecnologías más usadas por los campesinos son las "tradicionales", éstas serían en cierto sentido dominantes sobre las tecnologías modernas.

Veamos la caracterización que hace el autor citado: (5)

Diferencias entre el Modelo Tecnológico Moderno y el Modelo Tecnológico Tradicional
Modelo Tecnológico Moderno Modelo Tecnológico Tradicional
- Una tecnología para toda la humanidad. - Tecnologías múltiples
- Indiferente a la diversidad natural y cultural. - Determinado por la diversidad natural y cultural y generador de diversidad.
- Crea controles externos a la naturaleza y a la sociedad. - Crea controles integrados a los sistemas socio-naturales
- Ligado primariamente a modelos socio-políticos piramidados y elitistas - Ligado primariamente a modelos socio-políticos de democracia local.
- Conocimientos muy protegidos, con tendencia a ser secreto de Estado - Conocimientos relativamente disponibles, socializados
- Especialistas a tiempo completo. - Especialistas a tiempo parcial.
- Realiza experimentos "de laboratorio" fuera del contexto socio-natural real. - Realiza experimentos en el contexto socio-natural real. Es experiencial, vivencial y acumulativa
- Exige gran acumulación de hardware. - Acumula relativamente poco hardware
- Técnicas en general capital-intensivas. - Técnicas en general trabajo-intensivas
- Grandes flujos de energía - Pequeños flujos de energía
- Producción de tecnología, separada de la producción de bienes y servicios y del resto de la vida social. - Producción de tecnología, ligada a la producción de bienes y servicios y al resto de la vida social
- Muchas veces orientado a la creación de necesidades. - Generalmente orientado a la satisfacción de necesidades
- Rápida obsolescencia, a veces planificada por razones de lucro. - Permanencia a lo largo de muchas generaciones

El conflicto entre ambos modelos tecnológicos, presenta la posibilidad de cuatro escenarios diferentes:

Escenario I

El modelo tecnológico moderno se colapsa por alguna razón (guerra, catástrofe ecológica, crisis profunda) y se retorna a las tecnologías locales para satisfacer las necesidades de los pueblos.

Escenario II

Triunfa el modelo tecnológico moderno, y desaparecen las tecnologías tradicionales.

Esto significaría una sociedad mundial y homogénea capaz de satisfacer todas las necesidades humanas.

Escenario III

Esta situación es la que se vive actualmente. Sólo una pequeña parte de la población mundial se beneficia con la tecnología moderna. La mayor parte de la población mundial debe resolver sus problemas dentro de sistemas tecnológicos tradicionales. Esto conduce a tensiones crecientes entre ricos y pobres; y países del Norte y del Sur.

Escenario IV

Corresponde a una sociedad compleja mundial y diversificada. Los procesos de transformación permiten coexistir los sistemas socio-culturales locales y regionales. Los modelos tecnológicos no se excluyen, se integran y complementan lo "tradicional" y lo "moderno". Lo mejor de los dos mundos puede estar al servicio de las necesidades de la gente.

El "Manual en Acción" y el enfoque cultural de la técnica hídrica pretende bases operativas para posibilitar el desarrollo del cuarto escenario.

"En otras palabras, el último escenario constituye la síntesis de la confrontación entre los dos modelos tecnológicos y de organización socio-cultural que se han venido enfrentando durante los últimos diez mil años de historia humana, y con especial virulencia durante los últimos trescientos: el de las instituciones dominantes de las sociedades estatales y el de los sistemas socio-culturales locales.

Quizás este escenario constituye la única alternativa que permita a la especie humana continuar su camino evolutivo, utilizando tanto las creaciones generadas por las instituciones dominantes de la civilización, como las generadas por las sociedades locales; es decir combinando la creatividad de las élites con la creatividad popular".

(Aunque no se participe de la expresión "creatividad de las élites", se ha citado textualmente. En nuestra concepción el desafío es que los técnicos acepten ser "la cara de los campesinos" dentro del poder y no acepten ser "la cara del poder" ante los campesinos).

3. AL RESCATE DE NUESTRAS CULTURAS HIDRICAS

Las hipótesis sobre el desarrollo de nuestras culturas hídricas, son incompletas, fragmentarias, y hasta en muchos casos incoherentes. Solucionarlo es una tarea aún por asumir en América Latina.

En algunos talleres con los técnicos, se planteó la siguiente pregunta. Cuál sería el nivel de estudios básicos necesarios para diseñar el conjunto de obras y el desarrollo agrícola que se observa en Machu Pichu? Cuesta imaginar que ésto fuera posible con el saber científico y técnico actual. Mucho más difícil es imaginar que fue posible sin este conocimiento.

No es frecuente que nos hagamos estas preguntas, tal vez porque ello pone en cuestionamiento gran parte de nuestro saber. Existieron (y existen) culturas que sin utilizar fórmulas hidráulicas, máquinas, fotografías aéreas, laboratorios, modelos matemáticos, informática, etc. manejaron (y manejan) el agua.

Este debate es necesario y todavía no está planteado en términos operativos para mejorar nuestra acción en el futuro.

Algunos toman este tipo de preguntas como un ataque al conocimiento científico, cuando en realidad es todo lo contrario: Es animarnos a incluirnos dentro del problema que tienen las comunidades rurales.

Hay una escasez de técnicos capaces de operar con la realidad si no cuentan con todos los datos básicos que les permita aplicar el conocimiento científico y las fórmulas para calcular.

Cuando se revisa la información arqueológica, los relatos de la conquista o la propia visión que poseen los campesinos en la actualidad, da la sensación que la transformación de la realidad se sustenta principalmente en la aplicación de principios y conceptos generales que surgen de la experiencia antes que de la experimentación científica, tal como conocemos en la actualidad el método experimental.

En "Comentarios Reales", el Inca Garcilaso de la Vega (1609), en el Capítulo 26 dice: "Yo ví el modelo del Cozco (Cuzco) y parte de su comarca con sus cuatro caminos principales, hecho de barro y piedrezuelas y palillos, trazado por su cuenta y medida, con sus plazas chicas y grandes, con todas sus calles anchas y angostas, con sus barrios y casas, hasta las muy olvidadas, con los tres arroyos que por ellas corren, que era admiración mirarlo. Lo mismo era ver el campo con sus cerros altos y bajos, llanos y quebradas, ríos y arroyos, con sus vueltas y revueltas, que el mejor cosmógrafo del mundo no lo pudiera poner mejor".

Estos eran modelos en escala como los que se utilizan en la actualidad, en los laboratorios hidráulicos? Hay una infinidad de preguntas aún sin responder. Pero también existe y existió una realidad que nos dice cuánto es posible con estas aproximaciones conceptuales.

El rescate de nuestras culturas hídricas es una fuente de conocimientos y alternativas tecnológicas tan importante como la que es generada por los sistemas tecnológicos modernos. Además poseen una apreciable ventaja: utilizan materiales locales y tienen cientos de años de aplicación en determinados ecosistemas. Se proponen como actividades concretas para el rescate de nuestra cultura hídrica, la realización de estudios etnográficos y sociales en las áreas de trabajo; el inventario de las tecnologías campesinas o indígenas actuales y la revisión de los estudios arqueológicos.

En este sentido, y sin desmedro de otros trabajos, se recomienda revisar el trabajo de Ricardo Valderrama y Carmen Escalante: "DEL TATA MALLKU A LA MAMA PACHA, Riego, Sociedad y ritos en los Andes Peruanos", 1988, DESCO - Centro de Estudio y Promoción del Desarrollo. Lima. Perú.

Aquí se estudian dos comunidades andinas, sus sistemas de riego y rituales religiosos.

El índice es bastante demostrativo del contenido de un trabajo de este tipo y los resultados que se pueden esperar. Por ello creemos que la estructura conceptual de dicho trabajo puede ser utilizado para otras regiones que quieran seguir un camino similar.

Reproducción de la tapa del libro "Del Tata Mallku a la Mama Pacha" (editado por DESCO - Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo de Perú).

CONTENIDO
Agradecimientos

Prólogo

Introducción

Nota acerca del Quechua

I. YANQUE EN EL VALLE DEL COLCA

II. LOS COMUNEROS

    1. Las unidades domésticas

    2. Confederaciones o grupos de parentela

    3. Los grupos de trabajo

    4. Las comunidades, los barrios y las cuadrillas

    5. Sistema hidráulico y organización social

    6. Riego, poder y autoridad

III. RIEGO Y CICLOS AGRICOLAS

    1. Sistemas hidráulicos de Yanque

    2. Funcionamiento de los sistemas

    3. El ciclo agrícola en las comunidades de Yanque

    4. Distribución, manejo y uso del agua de riego

    5. El manejo del agua

IV. ETNOCLASIFICACION DEL PROCESO PRODUCTIVO

    1. Etnotecnología de riego

    2. Etnoclasificación de suelos

    3. Etnoclasificación de canales o acequias

    4. Etnoclasificación de andenes

    5. Etnoclasificación de las etapas de labor agrícola

    6. Etnoterminología sobre cultivos y labores agrícolas

    7. La lógica de la tecnología andina de Yanque

V. DEL MALLKU A LA PACHAMAMA: Una introducción a la comprensión de los rituales al agua en Yanque

    1. Los rituales

    2. El oferente y el oficiante

    3. El nombre de los ritos

    4. Las deidades y el entorno eco-agrostológico

      a. Mallku

      b. Apus y Awkis

      c. La Marqocha y Mama Umahala

    5. La Vara

      a. Relación entre la Vara y el Yaku Alcalde

    6. Iranta. La comida para los Dioses

      a. Untu

      b. Sullu

      c. Coca, Coca Ruru y Coca Kintu

      d. Mesa Choqllo y Mesa Sara

      e. Qori libro y Qolqe libro

      f. Sahumerio con incienso

      g. Vino y Chicha

      h. Kunuha

      I. Coca Kintu

    7. La "Mesa"

    8. El convido o convite

    9. Nuestra religión y nuestro cristianismo

VI. TATA MALLKU YAKUYOQ / SEÑOR PADRE POSEEDOR DEL AGUA

    1. Los ciclos rituales

    2. Mosoq Wat´a y Mauk´q Wata

      a. Primer Yaykuy / La antepresentación

      b. Wata Ñawpachiy / Recibir el año o vísperas de Año Nuevo

      c. Tata Mallku, licenciaykiwan sirvishaykiky / Presentación del Mosoq Yaky Alcalde ante la deidad

      d. Renovación de cargos

      e. Llaqtamanta despedikuy / Despedirse del pueblo

      f. Machu Llipt´at´a Nak´apunku / Degollar al Machu

      g. Vara Maylli/ Purifacación de la Vara

      h. Yaku Alcalde Pachachiy / La asunción del cargo

      I. Llaqtaman Rikhuriy / La ceremonia de presentación ante el pueblo

    3. Mallku T´inkay/ Rituales al agua en el mes de febrero

      a. Mallku T´inkay/ Rito propiciatorio para la abundancia del agua

      b. Mamacha Concebidaq Chakra T´inkan / Rito propiciatorio para la abundancia en prodcución de las chacras c. Taytacha San Antonioq Chakra T´inka / Rito propiciatorio para la abundancia de producción

    4. Qocha Maylli / Relavo del Estanque

      a. Faena

      b. Iranta / Ofrenda

      c. Sipas qhuspachiy / Carnaval

    5. Chaqpi Wat´a / Ceremonia de mitad de año

    6. Yarqa Haspi´iy Iranta / El escarbo de acequias en Yanque Urinsaya

      a. Rimanakuy / Conversatorio

      b. Chawpi Tuta Iranta / Ofrenda de medianoche

      c. Caja Pata / Primera ofrenda

        c.1 El primer día de la faena

        c.2 La primera ofrenda

      d. Chachayllu / Segunda ofrenda

      e. Mama Umahala / Tercera ofrenda

        e.1 Mama Umahala

        e.2 La misión de los Ch´eqa

        e.3 Mama Umahala Iranta / Ofrenda a Umahala

      f. Kayra Kuchu: Yaku Chayay / La llegada del agua

    7. Yarqa Haspíy Iranta / Rituales al agua en Yanque Hanansaya

      a. Waranqante Irante

    8. Agua, tiempo y espacio en Yanque

    9. La reciprocidad hasta más allá de lo humano

Algunos mitos agrícolas del valle del Colca

GLOSARIO

BIBLIOGRAFIA

El otro caso ya citado es el trabajo de Ramón B. Fogel: "La cultura y la gestión del agua en el Paraguay", 1989, Centro de Estudios Rurales de ITAPUA - UNESCO. En este caso los antecedentes no son tan abundantes como en la región andina, sin embargo los resultados obtenidos en esta primera aproximación son reveladores de la cosmovisión aborígen y campesina. Su índice es:

LA CULTURA Y LA GESTIÓN DEL AGUA EN PARAGUAY
INDICE
Introducción

I. Aspectos metodológicos

II. El universo cultural paraguayo en la sociedad paraguaya

III. La percepción de la oferta hídrica

    1. Las diferencias observadas

    2. Las aguas de lluvias

    3. Las aguas superficiales

    4. La visión integrada de los indígenas

IV. Las formas de uso del agua

    1. La rueda hidráulica y las minifábricas de almidón

    2. El uso del agua para riego

      - El caso de San Juan Rugua y el conflicto entre usuarios

      - Los conflictos entre arroceros y otros usuarios en Sta. Elena

      - La desaparición de los pequeños productores de arroz con riego en Eusebio Ayala

    3. El cultivo de peces, y la pesca en ríos y arroyos

    4. La demanda de agua para consumo familiar

V. Algunos condicionamientos del conocimiento tradicional

VI. Conclusiones y recomendaciones

En el caso de los inventarios de tecnologías campesinas, se está desarrollando un intenso trabajo en distintos países de América Latina.

Por una parte existe una amplia red de Organizaciones No Gubernamentales que se dedica al relevamiento y producción de tecnologías apropiadas.

Algunas direcciones útiles:

SATIS: Servicios Internacionales de Información sobre tecnologías socialmente apropiadas. Es una red de instituciones y posee un catálogo muy completo. Dirección: Satis, Mauritskade 63, 1092 A D Amsterdam, Netherlands.
CCTA: Comisión de Coordinación de Tecnología Andina, Horacio Urteaga 452,
Lima 11, Perú.
CEMAT: Centro de Estudios Mesoamericanos sobre Tecnología Apropiada.
Apartado Postal 1160, Guatemala Ciudad, Guatemala.
CETAL: Centro de Estudios en Tecnología Apropiada para América Latina,
Casilla 197-V, Valparaíso, Chile.
ENDA-CARIBE: Enda-Caribe, Apartado 21000 Huacal, Santo Domingo,
República Dominicana.
SEMTA: Servicios Múltiples de Tecnologías Apropiadas, Casilla 20410,
La Paz, Bolivia.
CEAAL: Centro El Canelo de Nos, Programa de Tecnologías Campesinas de Chile, Casilla 6257, Santiago 22, Telex 240239 Ceaal Booth, CL, Chile.
B.R.I.: Brace Research Institute, 800 Ste. Anne de Bellevue, Quebec, H0A 1 Co, Canadá.
VITA: Volunteers in Technical Assistance, 3706 Rhode Island, Av. Mount Ranier, USA 20822.
GRET: Groupe de Recherche sur les Techniques Rurales, 34 Rue Dumont D'Urville 75116, París, Francia.
GATE: Gate - German Appropriate Technology Exchange GTZ- Gmbh,
Postfach 5180, D. 6236, Eschborn 1, Alemania.
SKAT: Swiss Center for Appropriate Technology, Varnbüelstrasse 14,
9000 St. Gallen, Suiza.
TOOL: Technische Ontwikkeling Ontwikkelingslanden, Entreppotdok 68a/69a,
1018 A D, Amsterdam, Holanda.

También algunos países como Brasil, están desarrollando un inventario de tecnologías campesinas denominado Acervo Nacional de Tecnologías Apropiadas, Centro Nacional de Información Documental Agrícola del Ministerio de Agricultura, Av. W/3 Norte, Quadra 511, Bloco A, 3º Andar, 70750 Brasilia D. F. Por otra parte, la Empresa Brasilera de Asistencia Técnica y Extensión Rural (EMBRATER), Caixa Postal 07-0530, Brasilia D. f., CEP 70.770, posee un amplio relevamiento publicado de tecnologías campesinas.

Reproducción de la tapa del libro "Agroforestería tradicional en los Andes del Perú" publicado por FAO / Holanda / DGFF.

Como un ejemplo se incluye una técnica inventariada en Perú y publicada en "Agroforestería Tradicional en los Andes del Perú. Un inventario de tecnologías y especies para la integración de la vegetación leñosa a la agricultura", de Carlos Reynel y Carmen Felipe-Morales, del Proyecto FAO/Holanda/DGFF en 1990. La importancia de estos trabajos está justificada si realmente sirven para ser difundidas en el mundo campesino del cual salen y a su vez motivan a los técnicos a aportar su conocimiento para adaptarlas y mejorarlas. De otro modo sólo ocuparán un espacio más en las bibliotecas.

Reproducción del contenido de la técnica de barreras vivas del libro "Agroforestería tradicional en los Andes del Perú"

4.3.1. BARRERAS VIVAS CON FORMACION LENTA DE TERRAZAS PARA USO AGRICOLA
DESCRIPCION: Esta es una de las prácticas de mayor difusión en el ámbito Andino. Consiste en el establecimiento o manejo de especies leñosas formando hileras o bandas continuas de vegetación, que siguen aproximadamente las curvas de nivel de las laderas (Figura 13).

Las barreras vivas así constituidas interceptan el paso de la escorrentía producida por las lluvias y la tierra que ésta arrastra. Con el transcurso del tiempo la tierra se acumula sobre la barrera. Como resultado de este proceso de acumulación, se forman de modo natural terrazas en el relieve de la ladera, como se aprecia en la Figura 13b.

Las terrazas así formadas constituyen áreas estabilizadas y son utilizadas para la producción agrícola. Esta práctica se conoce localmente con la denominación de "pata-pata" o "bargón".

BENEFICIOS: Formación de terrazas de modo natural. Se evita con esto inversiones costosas y esfuerzos en el movimiento de tierras.

Son efectos benéficos de las barreras vivas:

    a. Modificar gradualmente la pendiente natural del terreno, reduciéndola.

    b. Disminuir la escorrentía superficial, favoreciendo la infiltración del agua al suelo.

    c. Reducir la pérdida de suelo y de nutrientes al interceptarse la escorrentía.

    d. La Hidrorregulación hacia las áreas adyacentes y de manera especial a los niveles inferiores de las cuencas, ya que flujos irregulares de agua provenientes de la precipitación en las zonas altas son captados y retenidos por las barreras para ser difundidos luego lentamente. Gracias a esto, hay disponibilidad de agua por períodos más largos en las zonas bajas. También, se previene el arrastre violento de agua a favor de la pendiente, que tiene influencia en las zonas bajas de las laderas.

    e. Contribuir a la incorporación de materia orgánica en el suelo, y con esto a mejorar sus condiciones estructurales y de fertilidad.

    f. El efecto de termorregulación, dado que la presencia de la barrera atenúa los efectos extremos del clima (temperaturas muy altas o muy bajas, sobre todo en las cercanías del suelo y su superficie, vientos, heladas, polvo, etc.).

Al margen de los beneficios vinculados con la protección y conservación del suelo, las especies que constituyen la barrera viva pueden ser productivas y brindar provisiones razonables y regulares de elña, frutos u otros productos.

CONDICIONES QUE DEBEN REUNIR LAS ESPECIES PARTICIPANTES: La vegetación a utilizar para constituir las barreras vivas debe ser persistente y poseer alta densidad radicular y aérea; también, macollar muy cerca al suelo a fin de retener e interceptar el material de arrastre. Asimismo, ser fácilmente controlable para evitar la invasión al area agrícolamente utilizable de la terraza, y de un porte bajo a mediano para no ofrecer mucha competencia por luz al cultivo.

Es también deseable que la propagación sea fácil para poder formar barreras densas capaces de estabilizar eficazmente el suelo. En este sentido, especies con posibilidad de propagación vegetativa o con tendencia a una proliferación natural susceptible de ser controlada, son adecuadas.

Asimismo, la palatabilidad para el ganado es indeseable, pues este puede destruir las barreras si le son apetecibles; por ello es recomendable trabajar con especies no palatables.

MODALIDADES REGISTRADAS Y ESPECIES ADECUADAS: Las siguientes modalidades y especies han sido registradas:

(I) Barreras constituidas por vegetación solamente. Ellas pueden reunirse en dos grupos:

    a. Barreras constituidas por vegetación establecida formando hileras (Figura 13 a, b). La vegetación puede ser arbórea baja o arbustiva, o una combinación de ambas. A veces, plantas herbráceas forman también parte de la barrera.

    A continuación se mencionan algunas especies adecuadas.

    Las especies mencionadas constituyen sólo una sucinta relación de las utilizables, y las mixturas de estas especies son normalmente viables.

    b. Barreras constituidas por vegetación formando bandas anchas (Figuras 14a y 14b). Esta modalidad consiste en barreras vivas formadas no por una hilera de vegetación sino por una banda ancha de bosquete o arbustos.

    La ventaja de esta variante es un mayor poder de retención, aunque presenta la desventaja de ocupar más espacio.

    Se observa como una forma de manejo de laderas que estaban cubiertas completamente de vegetación forestal. El comunero efectua un desbosque con miras a ganar terreno para el aprovechamiento agrícola, pero deja un remanente significativo de árboles o arbustos de buen porte, bajo la forma de una banda transversal a la pendiente, la cual neutraliza la acción erosiva de la escorrentía. Bajo esta modalidad se registran las especies del gènero Polylepis, asi como Buddleja coriacea, Buddleja incana, Cassia spp. y Escallonia resinosa, también varias especies arbustivas de los géneros Baccharis, Barnadesia, Berberis, Cercidium, Monnina, Mutisia, etc.

    Merece comentarse, aunque no es una modalidad de uso de vegetación leñosa, que en algunos lugares se observa también con el mismo objeto, el empleo de bandas anchas de vegetación gramínea. En esta variante, el orígen de la práctica es similar al anterior, al tratar de incorporarse terrenos de pastizal a la actividad agrícola. Esta modalidad se observa para los pastos Dactylis glomerata, Stipa ichu, Festuca dolichophylla y especies del genero Clamagrostis (Figura 14b).

(2) Barreras vivas complementadas con pircas de piedra.

Esta modalidad consiste en la construcción de pircas o muretes de piedra en sentido transversal a la pendiente máxima del terreno. La barrera viva, generalmente constituida por una hilera de plantas arbustivas y/o arbóreas, se establece ladera abajo de las pircas, actuando con el tiempo como un puntal de contención y refuerzo de la pirca (Figura 15).

Las especies encontradas en esta modalidad son similares a las ya indicadas para el caso de barreras vivas únicamente.

Esta variante se realiza en terrenos pedregosos y se aprovecha la operación de desempedrado del campo con la finalidad de obtener el material para las pircas, y también cuando el terreno presenta una fuerte pendiente, que en algunos casos puede sobrepasar el 60%.

RECOMENDACIONES TECNICAS PARA MEJORAR LA PRACTICA: a) Requisitos de la barrera

    Para que una barrera viva cumpla eficientemente su función de intercepción de la escorrentía y reduzca la erosión del suelo, es preciso que ella sea básicamente compacta y continua, de tal modo que actue como un verdadero obstáculo.

    Esta condición no se cumple estrictamente en el caso de barreras constituidas por una hilera única de vegetación, ya que al interrumpirse o cortarse la barrera por la destrucción de las plantas en algunos sectores, se pierde la eficiencia en la función de intercepción. A través de los espacios abiertos se concentra el agua de escorrentía y se produce el arrastre del suelo, pudiéndose, en un estado más avanzado, formarse una pequeñferior a la barrera (Figura 16a).

    Una recomendación técnica pertinente es entonces conformar la hilera con un mínimo de 2 líneas de plantas sembradas al tresbolillo, siguiendo en lo posible las curvas a nivel, para formar una barrera viva eficiente, tal como se muestra en la Figura 16b.

    También es bueno proteger no solamente la pendiente máxima del terreno, sino también otras pendientes que pueden ser de menor importancia, pero que igualmente causan erosión, estableciendo para ello barreras en dos o más direcciones, unas transversales a la pendiente principal y otras transversales a las pendientes secundarias.

    Es necesario el mantenimiento periódico de la barrera bajo la forma de reposición de vegetación en los lugares en los cuales puede estar destruyéndose, control del crecimiento de la barrera y riego, si fuera preciso.

b) Espaciamiento entre barreras vivas

    El distanciamiento que debe darse a las barreras vivas entre si depende de las condiciones climáticas, la pendiente del terreno y el cultivo que se va a instalar entre barreras. Una guía en este sentido, aplicable para la generalidad del ámbito recorrido, se muestra en el Cuadro 3

CUADRO No. 3
DISTANCIAMIENTO ENTRE BARRERAS VIVAS (*)
PENDIENTE DEL TERRENO (%) DISTANCIA ENTRE BARRERAS (m)
con cultivos limpios con cultivos densos
10
15
20
15
10
18
20
9
15
25
8
15
30
6,5
12
35
6,0
12
40
6,0
9
más de 60
inadecuado
6
(*) Tomado de Suárez de Castro (1965)

NOMBRE COMUN NOMBRE CIENTIFICO FAMILIA
Jaiajsqui Brachuotum longisepalum MELASTOMACEAE
Cantuta Cantua buxifolia POLEMONIACEAE
Yerbasanta Cestrum auriculatum SOLANACEAE
Yerbasanta Cestrum conglomeratum SOLANACEAE
Cortaderia Cortaderia jubata GRAMINEAE
Chamana Dodonaea viscosa SAPINDACEAE
Mote-mote Miconia andina MELASTOMACEAE
Upraychucro Monnina salicifolia POLYGALACEAE
Chinchilcuma Mutisia acuminata COMPOSITAE
Pilhuish Ophryosporus chilca COMPOSITAE
Yananara Ribes peruvianum SAXIFRAGACEAE
Chilpe Solanum nitidum SOLANACEAE
Retama Spartium junceum CAESALPINIACEAE
Chocho Lupinus mutabilis PAPILIONACEAE

En América Latina, el interés de los antropólogos por la irrigación y los sistemas agrícolas pre y post-colombinos, es relativamente reciente. Recién en la década del 60 se observa un creciente interés por salir del nivel anterior de hipótesis y llegar a comprobaciones que tuvieran mayor sustento científico.

Esto permite a William M. Denevan presentar una tipología de configuraciones agrícolas prehispánicas (6).

Sobre la base de este trabajo se ha confeccionado un resumen, que se presenta en forma de cuadro desde página 90 a 98, donde se indica la denominación de la configuración, la descripción de la obra y sus funciones, los lugares y países de América más representativos y algunos autores que han efectuado las descripciones.

Aquí se incluye la información que se ha considerado más relevante para orientar al lector, en una primera aproximación, al rescate de nuestras culturas hídricas.

Como tarea para el futuro, queda por sumar el aporte de los estudios etnográficos sobre culturas de la Cuenca del Plata, Amazonas y Orinoco.

Se espera que la motivación que aquí se genere sea suficiente para impulsar estos desafíos, aún pendientes.

Denevan explica qué entiende por configuraciones del siguiente modo:

Más adelante continúa:

En la bibliografía de este capítulo sólo se incluyen algunos trabajos sobre obras hidráulicas prehispánicas. En cada región será necesario hacer el relevamiento completo de la misma.

CUADRO - CONFIGURACIONES AGRICOLAS PREHISPANICAS
Sintetizado del trabajo de William Denevan,
América Indígena,
Vol. XI, No. 4, Oct-Dic. 1980
CONFIGURACION AGRICOLA
DESCRIPCION DE LA OBRA Y FUNCION
LUGARES MAS DESTACADOS Y AUTORES (*)
I. Modificación de pendientes (terrazas) Terrazas agrícolas son superficies de cultivo que han sido niveladas o cuya pendiente ha sido reducida, con un muro de retención, normalmente de piedra, pero igual puede ser de tierra (subsuelo endurecido) o vegetación.
Los efectos de la construcción de una terraza (sean a propósito o no) son la reducción de la erosión, la acumulación de suelo, y el atraso, retención (mayor infiltración), y el esparcimiento del agua de lluvia, agua de escorrentía y agua de riego.
Existen numerosos vestigios de terrazas precolombinas, desde el sur de Colorado en los Estados Unidos, hasta el centro de Chile; están incluidos Arizona, Nuevo México, todo México; Belice, Guatemala, Honduras; y por toda la región andina, desde Venezuela hasta el noroeste de Argentina. Donkin (7) (1979) publicó recientemente un estudio regional muy comprensivo sobre las terrazas del Nuevo Mundo. Para las descripciones y comentarios sobre clases de terrazas, véase Field (8) (1966), Hopkins (9) (1968), Patrick (10) (1977), Spencer y Hale (11) (1961), asi como también a Donkin (1979).
Las terrazas se remontan hasta 600 A.C. en la sierra de Tamaulipas en Mexico, aproximadamente 600 A.C. en la Sierra Central del Perú, 300 D.C. en las tierras altas de Guatemala, 500 D.C. en el centro de Yucatán, 1.000 D.C. en la costa del Ecuador, y 100 D.C. en el noreste de Nuevo México. Donkin (1979) provee un cuadro de fechas de las terrazas. Patrick (s.f.) ha sugerido que las terrazas de Tzompantepec en el valle de Puebla en México, podían remontarse hasta 1.700 A.C.
a) Reducción de la pendiente para control de la tierra y el agua
1. Terrazas de barranca (cross-channel terraces)
Estas tienen muros de retención (entre 0.5-2.9 metros de alto), normalmente de piedra, construidos en ángulo recto que atraviesan los valles o los arroyos que por lo general tiene flujos intermitentes de agua. Los muros están respaldados por superficies de cultivo, las cuales han sido parcialmente o totalmente aplanadas debido a la acumulación de sedimento detrás del muro.
Las funciones principales son: 1) control de erosión y la acumulación de suelos, y 2) captación, depósito, retención y esparcimiento del agua. El agua que entra a la terraza viene mayormente de las colinas que la rodean, y no desde el arroyo intermitente, el cual ha sido prácticamente destruido por la serie de terrazas construidas por encima del cauce.
Se encuentran las terrazas de barranca por toda la gama de terrazas del Nuevo Mundo. Son muy numerosas en el noroeste de México, centro de Yucatán, Tehuacán y Chiapas. También en Perú y Ecuador, norte de Chile y Nordeste de Argentina.
2. Terrazas en pendiente (sloping-field terraces) Estas son las terrazas más comunes (designadas linear, sloping dry-field terraces por Spencer y Hale, 1961). Siguen o se aproximan en su forma las curvas de nivel y se ubican en las laderas de los valles en vez del fondo de los mismos. Funcionan estas terrazas para reducir la erosión, profundizar el suelo y controlar el agua de escorrentía. Pocas veces son regados or canales o zanjas, porque, debido a una carencia de superficie plana, no se puede esparcir llanamente el agua. Zona central de Yucatán y Valle de Nochixtlan, en México. Donkin (1979) los describe en distintos lugares de América. En Chile y Argentina fueron descritos por Field (1966).
3. Metepantli (semi-terrazas) Las funciones principales son la prevención de la erosión y la retención de humedad para los suelos.
El Metepantli se caracteriza por un muro de retención, usualmente de tierra (meiga), sostenido por las raíces de una fila de plantas de maguey colocadas encima del muro.
Muy común en México central es el metepantli o bancal, también llamado semi-terraza por West (12) (1970). Han sido estudiados detalladamente en Tlaxcala por Patrick (1977).
4. Terrazas aisladas en segmentos Estas son muros de retención o superficies de cultivo que están aislados, dispersos o discontinuos, en contraste con las filas paralelas o apretadas que atraviesan una pendiente. Pueden ser nacimiento de sistemas de terrazas, más complejos. Spencer y Hale (1961) los describe en la Sierra Peruana.
5. Terrazas de coca (gradas) Estas son muros de retención de piedra o tierra, estrechos y juntados, midiendo aproximadamente 1 metro de altura, ubicados en pendientes agudas. Sirven para reducir la erosión y para aumentar la filtración de agua de lluvia. La coca se planta en trincheras entre las gradas. Yungas de Bolivia y provincia de Sandia al sur del Perú.
b) Pendientes niveladas para el riego
6. Terrazas en banca (andenes)
Las terrazas más impresionantes son las grandes paredes de piedra en forma de banca o andares, con superficies horizontales de cultivo (en el Perú, andenes). Ellas proporcionan terrenos nivelados y suelos muy profundos en pendientes que son a veces muy agudas. Su función principal parece ser facilitar el riego con zonas en declive por virtud del control de la caída de agua en una pendiente, y por la distribución del agua en la superficie de cultivo. Casi todas las terrazas en banca son regada mediante sistemas de canales, zanjas o desagues. Donkin (1979) y Field (1966) han escrito informes sobre terrazas en banca. Un clásico ensayo fotográfico Straircase Farms of the Ancients (Chacras escalonadas de los antiguos) fue escri por O. F. Cook (1916). Además de las famosas terrazas en banca de los Andes, se las encuentran en el centro de México, Oaxaca, Chiapas y en las tierras altas de Guatemala
7. Terrazas en los fondos de los valles ( valley-floor terraces ) Estas terrazas son variaciones de las terrazas en banca, con superficies de cultivo que son anches y planas (hasta 100 metros o más), con muros de retención que son comparativamente bajos.
Terrazas de barranca. Se riegan las terrazas en las vegas de los valles mediante canales, cuya agua proviene desde los ríos ubicados arriba y su función principal es para controlar el agua de riego
Las terraza en las vegas de los valles de Guatemala y Perú son examinadas por Donkin (1979)
8. Cuadro (embanked terraces) Los cuadros son campos cuadrados o rectangulares, midiendo aproximadamente 5 x 8 metros, aunque algunos son más amplios. Se caracterizan porque están rodeados o casi rodeados con lomos de tierra o piedra (bunds), midiendo entre 12-28 cm de alto. Las depresiones que resultan se inundan on 12 cm de agua prveniente de inundaciones naturales, o de canales de riego. Estos representan un tipo distinto de terraza en las vegas de los valles, que observan en el norte de Chile donde han sido investigador por Field (1966)
II. Desviación y conservación de agua (riego) En el sentido más amplio, el riego se define como el hecho de proveer agua a los cultivos a través de medios artificiales. Se refiere a la desviación del agua, o el traslado del agua desde su fuente hasta el campo mediante canales y zanjas hechas por el hombre. Aquí, se considera riego tanto la desviación del agua, como también su control y conservación de aguas de inundación, desafues provenientes de las pendientes y agua de lluvia. Las formas antiguas del manejo del agua abarcan una variedad de canales, represas y depresiones excavadas. El riego por medio de canales en México se remonta entre 850 a 150 A.C. en Tehuacán (MacNeish, 1971); hasta 420 A.C. en Oaxaca (Kirkby, 1973) (13), y hasta antes de 200 A.C. en Puebla (Fowler, 1969). Probablemente los canales en el valle de Moche en la costa del Perú se remontan hasta 1500 A.C. (Moseley, 1978) y hasta 300 A.C. en Snaketown en Arizona (Haury, 1976). No cabe duda que existieron otras formas de controlar agua que fueron aún más antiguas.
a) control de desbordes y del agua de escorrentía
9. Terrazas de barranca (weirs)
Esas son las formas más comunes de control de agua de inuncación. Son idénticas a las terrazas de barranca, pero la función principal de estas es el manejo y conservación del agua, mientras que las terrazas de barranca tienen la función de reducir la pendiente y de controlar la erosión.
El término weir propiamente sugiere una represa que no detiene el agua sino que le permite escapar o filtrar hacia afuera. Los weirs concentran el agua de las áreas de recoleción, desviándola hacia pequeños campos de cultivo.
Turner y Johnson (1979) mencionan un caso en Honduras. En la región HOPI de Arizona, el área de cultivo es de alrededor del 4 al 5% del área de captación (Hack, 1942).
10. Muros de desviación Se encuentran largos muros de tierra en forma linear (midiendo hasta 700 metros de largo) en el suroeste de los Estados Unidos, ubicadas en las desembocaduras de arroyos (campos ak-chin), en planicies de inundación y en las bajas terrazas de los ríos. Sirvieron para ampliar las inundaciones ( spreaders ), retardar el agua de inundación, estabilizar los campos, prevenir el lavado ( sheetwash ) y la formación de arroyos y para captary dirigir la escorrentía hacia campos adyacentes, a canales o conductos.
No se los construye atravesando las corrientes y por eso son distintos a las terrazas de barranca y weirs
Se pueden observar ejemplos en la región de Puebla, pero pueden ser de origen moderno.
Existe una gran variedad de vestigios de muros relacionados con la antigua agricultura de riego, sobre todo en tierras áridas, pero sus funciones no son siempre conocidas
11. Valladas cerradas o semi/cerradas (albarradas) Las semi/cerradas son generalmente rectangulares con terraplenes de tierra, o a veces de piedra, con pequeñas aperturas que pueden ser fácilmente cerradas. Podrían haber servico para admitir una cantidad limitada de agua, así evitando una sobreinundación, o para recolectar agua en un depósito artificial Valles de Virú y de Chilca en Perú
12. Valladas complejas Estas son varias combinaciones de muros y valladas lineales, irregulares, perpendiculares y semi/cerradas La mejor representación es en Chilca en la costa peruana, lugar donde se integran una variedad de represas para controlar inundaciones con campos hundidos
b) Utilización de agua subterránea La gran parte de estos campos hundidos se ubican en las partes bajas de los valles de los ríos donde el nivel acuífero queda cerca a la superficie. No es necesario excavar hasta el mismo nivel acuífero, ya que esto resultaría en el anegamiento de las raíces de las plantas. Sólo es preciso penetrar la zona que tiene un alto contenido de humedad por encima de la napa que se producr medio de acción capilar. En los desiertos en la costa del Perú y en el norte de Chile se utilizaba agua subterránea para la agricultura, excavando hacia o cerca de la napa freática, sembrando luego en las depresiones producidas por las excavaciones.
13. Campos hundidos (sunken fields) Son grandes depresiones rodeadas por lomas de tierra que miden hsta varios metros de altura. Las huertas individuales pueden cubrir hasta 100-200 metros cuadrados
En Chile y Perú hay una variedad de pequeñas depresiones y zanjas excavadas para sacar el agua subterránea; sin embargo, no se conoce la antiguedad de estas. Una clase es el hueco de Chilca, dentro de los cuales se plantan árboles. Estos huecos tienen 1-2 metros de profundidad y miden aproximdamente un metro cuadrado. Un campo hundido más amplio, en forma de zanja, es el canchón del norte de Chile, éste mide -2 metros de profundidad y 20 metros de largo.
Vestigios de campos hundidos ( mahamaes, pukios, hoyas ) han sido investigados en Perú en Chilca y en Valle de Virú. Los campos de Virú pueden remontar en 100 A.C.
c. Conservación de humedad Hubieron varias técnicas utilizadas para modificar la superficie de los campos, todas diseñadas para conservar la humedad de los suelos proporcionada por lluvia, agua de escorrentía o en algunos casos por canales Han sido observadas en el suroeste de los Estados Unidos, pero nada raro sería encontrarlas al norte de México, en la costa e Perú y en otros lugares
14. Huertas con bordes Son pequeñas parcelas, usualmente en forma rectangular, delineadas por líneas de pequeñas piedras (a veces tierra), amontonadas una encima de la otra. Las piedras conservaron la humedad disponible y detuvieron la evaporación. Varias huertas con bordes tienen una capa de cascajo encima, probablemente agregado como un medio adicional para la retención de humedad. Otras fuentes con bordes lucen compuertas y canales o zanjas, indicando que fueron regadas por canales. Las paracelas varían en tamaño, desde 1 metro cuadrado hasta 15 x 30 metros cuadrados. Las regiones de las hueras con bordes incluyen el Cañón del Chaco, Kayenta, Valle del Río Grande del Norte, Pequeño Río Colorado y Agua Fría, en Arizona, Estados Unidos.
15. Bordes lineales Son líneas de piedra al contorno de las pendientes de los cerros; a veces se las observan en agrupaciones paralelas o en forma concéntrica, por una colina . Su función principal fue aparentemente para retardar el agua de escorrentía y permitir la filtración de agua, además retardaron la erosión y quitaron pieds de las superficies cultivables. Son observados en varios sitios en el suroeste de los Estados Undios, entre ellos Point of Pines, Kayenta, Mesa Verda, Río Grande del Norte, Zun y el Cañón de Chaco; también han sido observados en Chihuahua, México.
16.Piedras usadas para anclar arena Las piedras colocadas en los campos estabilizan la arena, protegen a los cultivos contra los efectos del viento y anclan arbustos, los cuales son colocados para asegurar la arena. En el Valle de Jeddito en el noreste de Arizona.
17. Lomitos de ceniza volcànica Ocurren como pequeñas agrupaciones de lomitos y surcos, ambos entre 3 a 4.5 metros de ancho, con un relieve entre 5.5 a 20 cm. Los lomitos de ceniza proporcionaron una capa seca para conservar la humedad y para retardar la evporación. Las piedras que se ven amontonadas al borde de los campos, quizás hayan servido para asegurar los arbustos que protegieron los cultivos contra los efectos del viento. Restos arqueológicos relacionados con los lomos se remontan hasta 1065-1200 A.C. Sunset Crater, Arizona, en el suroeste de los Estados Unidos.
d) Riego de canal
18. Canales
Los canales de riego con muy diversos en términos de tamaño y métodos de construcción. Son canales artificiales (o al menos mejorados) de piedra, tierra, forrados o sin forrar, que sacan agua desde puntos elevados, canalizándola hacia campos de cultivo situados más abajo. Pueden ser completa o parcialmente excavados, con bordes hechos usando la materia excavada del canal.
Las fuentes de agua pueden ser ríos, lagos, inundaciones, agua subterránea, manantiales o reservorios. Las varias subdivisiones son: canales primarios que transportan agua largas distancias desde las fuentes; canales secundarios, o canales de distribución regional y canales terciarios, o canales de reparto, que dirigen el agua hacia los surcos de un campo bajo cultivo, o para regar un campo.
Las caídas y compuertas pueden existir todavía si son hechas de piedra, así facilitando la identificación. Kus (1972) ha comentado sobre las caídas en el canal de La Cumbre en el Perú.
Algunos de los canales de riego más grandes y más largos de los tiempos precolombinos, se encuentran en la costa norteña del Perú. Se ampliaron sistemas de riego en los valles, construyendo enormes sistemas vinculando varios valles para transportar grandes cantidades de agua. El Valle de Moche recibió agua desde el río Chicama por medio del canal La Cumbre (Chicama-Moche), cuya extensión mide 74 kilómetros. El complejo de Lambayeque proporcionó agua de riego para 100 km de llanos costeros utilizando un sistema de canales interconectados con 5 cuencas de drenaje distintas
19. Acueductos Son canales artificialmente elevados para formar declive constante sobre el terreno accidentado. Perú tiene el gran acueduto de Ascope (15 metros de altura) en el Valle de Chicama, y otro acueducto de 3 km en la Pampa de Zaña; también secciones del canal de La Cumbre son elevados. Se ha informado sobre acueductos en el centro de México (uno mide 20 metros de altura) y pequeños acueductos en el norte de Chile
20. Galerías filtrantes Son túneles casi horizontales cavados dentro de la tierra desde una napa freática superior u otra fuente de agua, dirigidos hacia un reservorio o hacia los mismos campos cultivables. La mayoría de ellos disponen de pozos verticales para facilitar en la construcción o reparación, igual que para la ventilación. Pueden ser forrados con piedras o tallados en piedra. Algunos de los pozos del Nuevo Mundo son de origen español, pero otros bien pueden ser de origen autóctono: en el norte de Chile (Pica), el sur del Perú (Nazca) y en Tehuacán en México. Se han estudiado galerías filtrantes en Puebla, México, las cuales se remontan al siglo XVI, pero pueden ser de origen natural.
21. Surcos Los surcos pueden ser rectos, rectos con líneas perpendiculares para acumular agua, en forma de la letra "E", también para acumular agua, en forma serpentina o "S" si son en una pendiente, o en una combinación de serpentina y forma de "E". Estos son los surcos dentro de los campos de cultivo que reciben el agua de los canales. Los surcos no suelen durar, no obstante en el desierto en la costa del Perú se pueden discernir una variedad de surcos precolombinos.
Estas clases de surcos en los Valles Chicama y Moche son explicadas en unos informes y dibujos en Kus (1979)
22. Presas Presas son construcciones de tierra o piedra para represar agua, así formando detrás de ellas reservorios. Una de las presas más grandes de los tiempos antiguos es la de Purrón en el Valle de Tehuacán; mide 18 metros de altura y 300 metros de largo.
23. Reservorios Los reservorios usualmente construidos de tierra, se utilizan para guardar agua para el riego de canales como también para uso doméstico. Pueden ser depresiones (excavadas) o excavadas y represadas, en contraste con las valladas tratadas anteriormente. En México, Wolf y Palerm (1955) han informado sobre algunos pequeños reservorios agrícolas en el Valle de México, y Kirkby (1973) menciona unos antiguos depósitos en Oaxaca. El gran reservorio de Purrón mide 400 x 700 metros, con 8 metros de profundidad.
e) Riego de Brazo (manual) El riego de brazo se refiere al traslado de agua desde alguna fuente hacia los campos cultivables utilizando métodos manuales. Estos últimos podían ser por acción de salpicar agua de los arroyos, canales o reservorios, o por el uso de alguna vasija para trasladar agua para luego vaciarla encima del campo cultivable. Tres formas son asociadas con el riego manual: campos de pocitos, pozos y tablones
24. Campos de pocitos Los antiguos pocitos miden 17 cm de diámetro por 10 de profundidad, con 3.25 m de campo entre pocitos. Están en uso actual en campos de pocitos en Guatemala para el riego de cultivos de árboles (Wilken, 1979) Kirkby (1973) piensa que los pocitos cerca de los antiguos canales de Oaxaca fueron usados con riego de vasija en 400 A.C.; hoy en día se observa la misma técnica.
25. Pozos Los pozos verticales excavados a la napa freática no son comunes en la América precolombina, a lo mejor porque faltaba la tecnología necesaria para hacer tales proeyctos; o porque los antiguos pozos han sido rellenados y, por lo tanto, no son bien identificables. Las pequeñas huertas familiares quizás hayan sido regadas por vasijas que se llenaban con agua de pozos. Los pozos de acceso directo fueron identificados en Chan Chan en el Perú, y en las tierras altas de Chiapas.
Kirkby informó sobre antiguos pozos que tal vez fueron usados para el riego de vasija en Oaxaca.
26. Tablones Son parcelas elevadas rectangulares, separadas una de otra con zanjas o canales estrechos, teniendo una berma alrededor para contener el agua. Son regadas con agua a salpicar. En realidad son terrazas, campos elevados y campos regados todo en uno. Son los campos de plataforma elevada en las tierras altas de Guatemala. La mejor descripción de ellos fue hecha por Kent Mathewson (1976).
III. Drenaje En contraste con las terrazas y el riego, la agricultura prehispánica en campos drenados ha recibido poca atención hasta los últimos tiempos. Desde el año 1961 en adelante se han descubierto grandes cantidades de campos elevados en sabanas tropicales mal drenadas y en las cuencas de las tierras altas. En la América precolombina hubo probablemente más terrenos mal drenados bajo cultivo que en la actualidad.
27. Campos elevados: camellones grandes y plataformas Los campos elevados abarcan esos terrenos preparados mediante el traslado y elevación de tierras por encima de la superficie natural para proporcionar mejores condiciones de cultivo (Denevan y Turner, 1974: 24). Tienen varias funciones, pero la principal de los camellones grandes en el Nuevo Mundo es para lograr mejor drenaje.
se Podía hacer una distinción fundamental entre las plataformas, que son bajas y bastante anchas y camellones, los que suelen ser más altos y angostos.
Los campos elevados alcanzan hasta 2 m de altura, 25 m de ancho y 500 m de largo. La gran parte de ellos se separan por zanjas, las que, además de ser excavadas para construir los campos, sirvieron varias funciones: drenaje del subsuelo, desague, riego, vías de transporte para lanchas, pisciculturay como una fuente de nutrientes para el suelo
Se han descubierto grandes campos elevados por toda América Latina (Denevan, 1970)
Los estudios sobre campos elevados incluyen los Llanos de Mojos en el este de Bolivia (Denevan, 1966), las sabanas de San Jorge al norte de Colombia (Parsons y Bowen, 1966), la Cuenca de Guayaquil en la costa del Eucador (Parsons, 1969), Campeche, México (Siemens y Puleston, 1972), Belice (Siemens, 1977), los llanos del Orinoco de Venezuela (Zucchi y Denevan, 1979) y Lago Titicaca )Smith, Denevan y Hamilton, 1968). Se encuentran campos elevados también en Veracruz y Quinta Roo en México, Surinam, el Valle de Casma en la costa peruana y en la sabana de Bogotá de Colombia. En el sistema de chinampas del Valle de México, la mayoría de las plataformas de cultivo han sido construidas como islotes en lagos permanentes (Armillas, 1971).
28. Campos con zanjas Las zanjas miden cerca de un metro de ancho, 20-35 cm de profundidad, y 2-10 metros de espacio entre ellas. Hoy en día esta práctica se encuentra en uso por parte de los agricultores en una localidad cerca del Lago Titcaca y en otros lugares de la sierra andina y por los Krinya en los Llanos del Orinoco (Denevan y Schwerin, 1978). Es bien posible que fue una técnica muy antigua en estas y en otras áreas.
Un buen ejemplo de campos con zanjas es los Llanos de Mojos.
29. Canales de drenaje El drenaje de un exceso de agua de un campo extenso requiere canales grandes.
Algunos de estos canales, sin embargo, quizás sirvieron también para el transprote, la navegación en canoa, o para la piscicultura.
Se han identificado tales canales asociados con campos elevados en los Llanos de Mojos (Denevan, 1966), Campeche (Siemens y Puleston, 1972), Quintana Roo (Turner y Harrison, 1978) y con las chinampas de México (Coe, 1964).
30. Diques y represas Se protegieron los campos contra la inundación mediante la edificación de diques (muros de piedra o tierra), o por la construcción de represas cerradas o parcialmente cerradas. Por el Lago Titicaca se observan muros simples, a veces paralelos con zanjas de drenaje. En el mismo lugar se encuentran represas cerradas o parcialmente cerradas emparedando campos elevados. También hay en los Llanos de Mojos.
IV. Micromanejo del suelo, agua, clima y pendiente (pequeños campos elevados) Hay una variedad de configuraciones de campos elevados pequeños, tanto antiguos como contemporáneos. Estos han sido desarrollados para efectuar la modificación física del suelo, conservar humedad, mejorar el drenaje, nivelar el declive, o para alterar el microclima (temperatura, viento).
31. Camellones pequeños (Huachos, eras) esos son estrechos (1 1.5 metros) campos elevados, muy comunes en la región andina donde son llamados eras en Colombia y huachos en el Perú. Todavía se elaboran en el Perú con el arado de pie (chaquitacila), mayormente para la siembra de la papa. Sirven para suavizar la tierra, controlar las malezas, mejorar la aereación, drenar a los suelos suejtos al anegamiento, reducir la evaporación y finalmente, para elevar la temperatura del suelo. Se los observa en terreno plano como también en terrenos en pendiente. Las eras abandonadas de Colombia podían ser de origen precolombino, según West (1959).
También en el centro de los Estados Unidos, en los estados de Wisconsin y Michigan.
32. Montículos (aporcaduras, montones) Nos referimos al leve amontonamiento de tierra suficiente para una o dos plantas, cuya duración en el tiempo generalmente es corta.
Las funciones principales de los montículos son parecidas a las de camellones; las aporcaduras alrededor de las plantas individuales de maíz las protegen contra daños causados por el viento.
La formación de montículos, especialmente para el maís y para la yuca, sigue siendo una técnica difundida por todas las Américas.
En los llanos de Colombia se encuentran antiguos montículos que posiblemente fueron usados para el cultivo de la yuca. Otros montículos viejos (2.6 metros en diámetro), de propósito desconocido, existen en Pucará en el Valle de Lerma de Salta, Argentina. Los españoles informaron sobre cientos de miles de "montones" para la yuca y camote (suficiente cada uno para 5-10 plantas de yuca) en la isla de Hispañola durante los comienzos del siglo XVI.
V. Demarcacion de campos En algunos casos los campos podían ser delineados por canales cercadores, diques, zanjas de drenaje o represas cerradas.
Existen, sin embargo, varias clases de bordes de los campos que tenían funciones de delimitación.
33. Paredes delimitación Los muros servían para proteger los campos contra el daño de los animales domésticos. La mayoría de los campos con muros, en la América Latina, son postcolombinos. En Yucatán se han hallado muros rectangulares de piedra que se remontan al período maya clásico; frecuentemente se hallaron emplazamientos de casas dentro de los muros.
34. Mojones de piedra. Es necesario enfocar más atención en los indicios de la demarcación de límites de los campos para ubicar y medir las antiguas zonas de cultivo. Se mencionan casos de grandes piedras en Arizona y en el Valle de Salt River, Estados Unidos

(*) Nota: Los autores y bibliografía completa se encuentran en el trabajo de W. M. Denevan. Aquí sólo se mencionan algunos, al final del capítulo.

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